Fue en marzo de este mismo año que las autoridades japonesas emitieron una alerta sobre la escasez del suministro eléctrico tras el fuerte terremoto de magnitud 7.3 que sacudió a la región de Fukushima el pasado 16 de marzo y que llevó al cierre de muchas de sus centrales nucleares.
Sin embargo, a pesar del pasar de los meses, la situación no ha mejorado, pues Japón comenzó el día de hoy un periodo de ahorro energético aún más riguroso que el anterior, en el que piden a los ciudadanos disminuir el uso de los suministros de gas lo más mínimo posible, en especial de la calefacción.
La última vez que Japón tuvo problemas con su suministro de energía fue en 2011, cuando un terremoto de magnitud 9.1 azotó las costas japonesas y creó olas de maremoto de hasta 40 metros. Muchos reactores nucleares y plantas de energía quedaron fuera de servicio, por lo que por bastante tiempo se llevó a cabo un plan de “apagones rotativos” para suministrar la energía.
Enero será la etapa más crítica para el archipiélago nipón
Los suministros de gas natural líquido de Japón también se han visto amenazados recientemente por la invasión rusa en Ucrania, pues a raíz del conflicto bélico se ha incrementado la incertidumbre energética. El territorio nipón depende altamente de la importación de dichos recursos.
Tomaremos todas las medidas posibles para garantizar un suministro estable de electricidad, garantizó Yasutoshi Nishimura, el ministro de Economía, Comercio e Industria.
Japón mantendrá una reserva activa del 3% de su capacidad de producción de energía, que es el nivel mínimo considerado necesario para ofrecer un suministro estable durante el invierno, sin embargo, se espera que en enero sea la etapa más crítica, debido a las bajas temperaturas que predicen para “la isla del sol naciente”.